Así van con un par de semanas. Esta vez las he sembrado en el interior de los surcos para más tarde aporcarlas con la tierra del exterior. Ya veremos la que lío.
Las calabazas que parecen que ya van dando, las ha costado lo suyo pero ya veremos pues hay mucha flor.
Nuestras más que buenas amigas las abejas y otros insectos no cesan en su trabajo polinizador. En este caso no tengo muy claro si se le ha ido la mano a la hora de cumplir con su misión porque da la sensación de que está como durmiendo la mona.
Los calabacines los llevo recogiendo desde hace unos quince días, aproximadamente un kilo diario de las cuatro matas que sembré desde semilla. No los dejo crecer demasiado para que no tengan demasiado desarrolladas las pipas.
Los pepinos más o menos igual que los calabacines en producción y demás, eso sí, ricos y con un sabor suave que los hace realmente deliciosos. ¿Los habéis probado con miel? Si me permitís el consejo os diré que ya estáis tardando en hacerlo.
Los pimientos ya van dando aunque todavía no he cosechado ninguno. Me falta poner unos palos y unas cuerdas para evitar que el viento los tronche ahora que están ganando altura.
Las tomateras ahí van. Parece que las ha costado y no sé porqué pues han tenido muchas flores que no han cuajado. Entre ellas repartí flores de ajo silvestre a modo de repelente del pulgón para probar y me pregunto si las abejas se han disgustado con ello aunque no creo que sea esa la causa. Ahora mi mayor temor es que no se les ponga el culo negro pues ya he visto alguno. Hay quien dice que es por culpa del calor y quien dice que es por causa de una falta de calcio. Por si acaso he puesto varios remedios como regarlos de vez en cuando con leche desnatada o yogur natural y también instalando un payo encima para que filtre la luz del sol y sombree una parte de las tomateras. Si esto retrasa la maduración de esa parte mejor pues así espacio una cosecha y otra. Como digo yo, ya veremos.
Por otra parte el maíz está muy alto este año, ya en floración y con alguna que otra mazorca cuajando.
Ahí podemos ver en la tercera mata, donde se ve como pelo verde como van tirando las futuras mazorcas.
A la derecha las judías del barco de Ávila formando su particular selva y con abundantes flores pero sin apenas frutos, será cuestión de paciencia, digo yo.
En esta serie de tres fotos os muestro las pequeñas calabacitas, aquellas que os conté no crecían más que poco más el tamaño de un puño y que cultivaba para la fiesta de todos los santos o Hallowen, pues bien, me han contado que con ellas se prepara una crema que está para chuparse los dedos. También como curiosidad diré que la simiente empleada para ellas la tomé de una sola calabacita cosechada el año pasado y que, para mi grata sorpresa, está produciendo frutos de varios colores. La verdad es que son preciosas.
Esto es flor de lechuga que estoy dejando madurar para después obtener su simiente pues las lechugas que desarrollaron los plantones que me regalaron han sido realmente excepcionales.
Lo mismo he hecho con los rabanitos y de momento así van las vainas que contienen sus preciadas semillas. Como no tengo ni idea me dejaré llevar por la lógica y dejaré que se sequen para obtener sus preciados tesoros, más teniendo en cuenta que este rico producto se puede cultivar todo el año.
Aquí, en primer término se ven con cierta dificultad, todo hay que decirlo, unas tomateras tardías que ha donado para la causa el tío Marcial. Llevan un par de días así que están un poco chuchurrías todavía.
También he repartido Plantas de albahaca por toda la parcela, unas sembradas directamente y otras transplantadas desde unos tiestos después de germinarlas en la terraza de casa, siendo este último procedimiento por ahora el más acertado.
Y bueno, para despedirme deciros que este fin de semana he podido disfrutar de muy buena compañia como podéis ver.
Y de momento y con mucho más para contaros y que ya os contaré, deciros simplemente:
¡UN BESO AL MUUUUUNNNNNDOOOOOO!
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