Ante la anual llegada de los herbicidas:
COMUNICADO URGENTE DE LA POBLACIÓN DE HIERBAS
SALVAJES :
¡QUEREMOS VIVIR!
Ante su tan incierto como negro futuro, hemos recogido, en exclusiva,
algunas declaraciones de las auténticas
protagonistas:
-Yo estoy aquí escondida con mi hermanita pequeña, últimamente, los
últimos años, la nube que quema pasa de largo, pero tenemos mucho miedo.
Pobres narcisos, con lo que les gusta pavonearse ante el mundo y…, en
fin, sigamos.
-¡Ya está bien, todos los años la misma historia! ¡Como si no
tuviéramos bastante con la dureza de nuestra vida en los bosques! Con el
trabajo que nos ha costado durante miles de años evolucionar para
acostumbrarnos a sobrevivir a fríos y calores, a los animales, a las plagas que
nos devoran para que encima vengan “los inteligentes” y nos envenenen. Ya no
podemos más, ayer éramos amigos, nos cuidaban, ahora, apenas quedamos unas
matas dispersas aquí y allí. ¿Qué pistilos ha cambiado aquí? Por decirlo de un
fina manera.
Buena pregunta con la que el noble orégano aliña aún más nuestra cocinada
incertidumbre.
Algunas hierbas quedaron prácticamente mudas aunque, si una o dos imágenes valen más que mil palabras aquí debe haber casi tres mil.
Os ruego, por favor que observéis sobre estas líneas y bajo ellas, el rostro de
terror que expresan las linarias cuando oyen la palabra maldita: HERBICIDA.
¿Te imaginas que un buen día te dicen que la lluvia que mañana va a
caer te va a quemar los pulmones y arrancar la piel? Es decir, ¿te imaginas que
te dicen que mañana van a bombardear tu casa con napalm y que no puedes escapar porque tus pies están atados al suelo? Seguro que se
te queda una carita más o menos así. ¿Verdad?
Vamos, continuemos con esta historia que no fábula y sigamos con más declaraciones.
-¡Increíble! Somos el primer sustento del suelo, el primer abrigo de la tierra donde hay tanta vida. No lo puedo creer, si no hay un principio como puede haber una
continuación. Nuestra vida, la de las simples hierbas es tan importante como
cualquier vida dentro del equilibrio natural.
Sabias palabras que impactan de alguna forma, por su fondo y por su forma, donde se aprecia una clara falta de egoísmo.
-¡¡MMMMFFFFFF!!
Nuestro salvaje diente de león parece tan indignado
que no se atreve a decir lo que realmente siente por miedo a herir
sensibilidades.
Otras, conscientes de la
certeza de una, quizá, vida efímera, intentan aprovechar cada instante, cada
momento, cada cálido rayo de luz que acaricie sus pétalos antes del anochecer.
-¡SE HACE SABEEEEEER!
¡QUE SE CONVOCA MANIFESTACIÓÓÓÓN DELANTE DEL VIEJO OLIVOOOO EN
CONTRA DE LA LLUVIA QUE MAAAAAATAAAAAAAA!!
Dentro del increíble mundo de las hierbas, parece ser que también hay
pregoneras.
Y así poco a poco, se fueron uniendo miles y miles de hierbas que enarbolando
sus flores se encaminaron hacia el pié del viejo olivo como hacen cada año en
la “Finca Salvaje” y con prácticamente un único mensaje:
-¡NO A LOS HERBICIDAS, SÍ A LA
VIDA!
-¡NO A LOS HERBICIDAS, SÍ A LA
VIDA!
Imagen de Teresa
Hasta que, por fin, llegaron ante el viejo olivo.
-¡Queremos seguir aquí! Gritaron unas.
-¡Queremos seguir cuidando de las abejas! Gritaron otras.
-Y de la tierra que nos cuida, amigo árbol.
-¡QUEREMOS VIVIR!
-¡QUEREMOS VIVIR!
Gritaron todas juntas. Desde las que se encontraban al pié del olivo, hasta
las de la padreja de encima donde están las higueras; desde la de abajo donde
el alcornoque, hasta el infinito y más allá de Piornal. Entonces habló Olivio, el viejo olivo.
-Tranquilas mis pequeñas hermanas. Ayer escuché pasar al hombre que
camina con su perro y le escuché comentarle que esté año continuarán aquí, con
nosotros y que no va a utilizar ningún veneno.
Concluyó el noble árbol.
¿Y queréis saber qué ocurrió en un par de días?
Imágen de Teresa
Pues ahí lo tenéis, al volar la buena noticia por las tierras cercanas,
miles de millones de flores al saberse libre de herbicidas brotaron y brotaron sin
parar.
Y bueno, esto es lo ocurrido en nuestra “Finca Salvaje”. Os dejamos
hasta la próxima no sin unas declaraciones de última hora:
-Precioso el campo abarrotado de hierbas y flores, pero que nadie
olvide que nosotros somos los más
hermosos. Que quede claro.
Esto es lo que han dicho nuestros amigos los narcisos.
Y bueno, para despedirnos un cortito.
Y bueno, para despedirnos un cortito.


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