Vas paseando
al atardecer tu tranquilidad por las calles de este pueblo verato
cuando, de pronto,
encuentras a
este galán nocturno doblando la esquina sigilosamente, presto a
seducir a las incautas e incautos con su porte, con su colorido, con
su aromática fragancia y es que
no por nada se
hace llamar Dondiego nuestro Don Juan.
Y si no me
creéis, acercaros y decidme si no os seduce.
No hay comentarios:
Publicar un comentario