Año sí, año
también, en la finca salvaje y ya como un clásico de mis constantes
vitales preferidas al llegar la primavera, nuestro ciruelo muestra su
despertar.
Se ve que le hierve
la savia ante la llegada del buen tiempo, tanto, que sin poder
evitarlo, una vez más, ha explotado en flores y flores de la más
pura alegría.
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