jueves, 12 de abril de 2018

DAMISELA SALVAJE.



Vemos a nuestra amiga y podemos pensar que tanta lluvia, tanta agua acumulada sobre sí la ha doblegado, con tan mala suerte que lo hace sobre una corriente de agua que la arrastra hasta que no da más y, mimbreando, vuelta a empezar, quedando capturada en una secuencia eterna de ahogada agonía.

Nada más lejos de la fantasía.
Cuando fui ha ayudar a nuestra damisela me dijo que por favor no se me ocurriera tocarla y que...
--Sólo estoy mirando mi bonito reflejo en el agua. Cuando deje de llover, ya no podré.
¡Presumida ella!



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