sábado, 19 de mayo de 2018

MIRADAS SALVAJES


A veces, cruzo la mirada con desconocidos porque pienso que es una manera de abrir puertas, espacios desconocidos, sensaciones perdidas.



A veces, cruzo la mirada con desconocidos porque en esos instantes habita una entrega de palabras perdidas que quizá haya que recuperar.


A veces, cruzo la mirada con desconocidos porque a su efímera eternidad se suben mil detalles de cantos de ruiseñor que las flores iluminan.


A veces, siento la necesidad de cruzar la mirada con extraños para desconocerme en ellos y así sentir la humildad precisa, aquella que me enseña.


A veces, cruzo la mirada con rostros anónimos mientras canta un ruiseñor, entonces, una suave brisa se desliza entre mis rizos dejando posarse pensamientos, luz y un poquito más de vida.




 Respiro con calma y el aire, su sabor, es distinto, es mejor.

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