miércoles, 23 de enero de 2019

CERTIDUMBRE SALVAJE.



Cuando vamos caminando por el bosque y dejamos de hacerlo para descansar, para escuchar, para atarnos los cordones, para lo que pueda ser, nunca nos paramos a pensar que ello ocurra por algo que nuestro inconsciente interpreta a su manera y que en cierto modo, actúa como interruptor, como chispa, o quizá, como a veces pienso, como primer vínculo de unión hacia senderos no tan perdidos, no tan olvidados ni tan lejanos porque certeramente sabemos que están ahí.
Entonces, hay algo que nos detiene.
Levantamos la mirada y nuestras pupilas se dilatan para hacer más claro y nítido no ya el recuerdo, si no el momento grabado en la memoria de un instante de lucha entre la niebla y el bosque, entre la luz y sus hijas las sombras y de pronto, entre David y Goliat.



No hay comentarios:

Publicar un comentario