viernes, 12 de febrero de 2016

Lucki y Tizón

             LA COMPRENSIÓN DE VUESTRA IDIOSINCRASIA
Cuando te ve llegar sonríe y no sabe por qué. ¿Serán tus pasos largos que
no tocan suelo? ¿Serán tus mordiscos a la simpatía en vuestra última
cita?
 No lo sabe y tampoco le importa demasiado hacer caso a las cosquillas
que se derraman y nunca caen, siempre que  permanezcan en su cabeza
ese ratito en que tu idiosincrasia se adueña de ellas.
 Y cuando llegas a su lado y tus ojos se le hacen sol, no puede
evitar decirte cuanto le gustan y así, sin quererlo, los abres más y siente
como su parte oscura se ilumina un poquito, escondiendo en sus reflejos
la timidez de las palabras que nunca dirá, pero, ¿Sabes?, si es de mañana,
te dará los buenos días con la inocente y sonrojada culpabilidad de que
para él ya lo son.
 A veces, cuando estáis sentados juntos, mirando cada uno a un lado,
perdido cada cual en su pensar, parecéis colegas ciegos de la sutil
incomprensión.  Vuestras dudas se rozan, se comparten y parece que se
 hacen simples y simplemente más llevaderas. Es como si os adueñarais
de una turbada complicidad que bebéis en silencio, aquella que solo
vosotros  podéis destilar tras el  alambique de la vida y que os regaláis
mutuamente.
 Y creo que sorbo a sorbo es vuestra manera de acariciaros y os envidio
porque en esos momentos os rodea una tibia brisa única y vuestra.
 Y me resulta bonito ver cómo pasan los días y nada cambia.
 Creo que aquello que os hace no necesita nada.   
                                                        
                        Kike. Agosto 2013
Lucki y Tizón el 29 de Diciembre del 2016



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