Como la épica espada de un héroe, forjada cien veces para la batalla, muestra,
mi vecino Félix, su herramienta. Desde luego, en su caso, habrán sido miles las
veces afilada, preparada, limpiada de la sangre de la tierra como miles los
días que probablemente la haya usado.
-Pues no recuerdo. Pero si te voy a decir algo.- Calló un instante
mientras miraba sus cerezos y terminó:
- Si tuviera un contador como el de los coches no te creas que no
había dado ya varias vueltas.
Y esa simple chispita de buen
humor, regalada tan de mañana, la supe administrar y me duró todo el día.
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