LAS ÚLTIMAS GALAS.
Podría decirse perfectamente que nuestras flores de primavera,
aquellas jóvenes radiantes de colores y vida, no han perdido de ninguna manera el
deseo de seguir mostrándose bellas ahora que va bien avanzado el verano. En
algún caso diría incluso que aún están más arregladas y engalanadas, dispuestas así para entregar a la tierra su más preciado tesoro, toda su información y toda su
vida en unas pequeñas cápsulas perfectamente diseñadas para su transporte,
diseminación y posterior germinación. Cápsulas especiales, mágicas y a las que llamamos, simplemente,
semillas.
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