miércoles, 31 de agosto de 2016

AGOSTADO SALVAJE

Diríamos, como todos los años que es un paisaje seco, desolador, este que nos envuelve ya a últimos de agosto. Aquel  tapiz salvaje que hemos disfrutado esta primavera se muestra ahora de color pajizo, yermo, caído, ¿sin belleza?. Nada más lejos de la realidad.
Si no nos dejamos engañar por la uniformidad monocolor y nos acercamos, descubriremos una vez más las maravillas y milagros que a menudo se disponen, me atrevería a decir, prácticamente delante de nuestras propias narices y que simplemente, no vemos, ignoramos y dejamos atrás.
Pero todo, tras una eternidad de evolución, está ahí, en un infinito de detalles, de formas, de estratégias.
Si sabemos acercarnos con los oídos de la sensibilidad y la imaginación bien abiertos, nos permitirán escuchar sus palabras, palabras que son los ecos ancestrales de cada uno de sus miles de miles de antepasados y que claman en silencio su pertenencia a una herencia universal: la vida.
Todo, justo antes del momento de entregarla.



En este primer caso, nos cuenta que está esperando a que pase algún animal con pelo porque sus semillas, se encuentran escondidas en esas bolitas con pinchitos, deseando quedarse pegadas como el velcro al primero que llegue y así llevarlas lejos, a conquistar el mundo, allí donde germinen la próxima primavera.







Aquí, parece que la intención es aguantar ahí, tostándose al sol hasta haber alcanzado el grado de deshidratación máximo. Si escuchamos, nos dirá que esconde su tesoro para que no puedan llevárselo los pájaros ni las hormigas ni otros animales pues su deseo es entregarlo a la misma tierra de sus raíces ya que el lugar donde se encuentra le parece que está bien y quiere a sus congéneres lo más cerca unos de otros para, sin duda alguna, ayudarse de manera mutua en la difícil tarea diaria de la supervivencia eterna.




Las semillas nos hablan con su forma, con su dibujo, con su tamaño, con su número, con su madurez, con su dureza, con su carne, nos dicen a donde quieren ir, si cerca, lejos, muy lejos, también cómo, es decir, rodando por el suelo, pegada a un animal ya sea a su piel  o viajando primero por su digestión, pueden ir flotando, volando, etc,etc cualquier ingenio no sólo es válido sino empleado sin el menor rubor.



"¿Dónde están tus semillas?" Pregunté. 


"No me gustan los pájaros, se las comen, así que las he hecho así:


bien pequeñitas para que no se interesen por semejante minucia de alimento. ¿A que soy lista?"       Me comentó con apenas una vocecilla muy débil, cansada y lejana.



No parece un fruto precisamente apetitoso, ¿verdad? Más bien nos recuerda una de esas araña lobo tan abundantes por estas tierras extremeñas o una antena wifi salvaje.




el caso es que una vez más, escondidas en su interior, encontramos estas casi invisibles bombas de vida.


En este caso, una  flor de ajo silvestre. Me da por pensar e imaginar que nuestra amiga utiliza su olor como repelente, así, puede mostrar sus semillas al sol sin ningún temor a que puedan ser devoradas.




Semillas que caerán poco  a poco y que podríamos asegurar no van a ir muy lejos. Si yo supiera más sobre su idioma quizá me contara el porqué pues seguro que lo hay. Las semillas, tan distintas, tan dispares en formas, colores, durezas, tamaños, etc son de la manera que son tras miles y miles de años de dura investigación y perfeccionamiento en los mejores laboratorios de diseño al aire libre de la naturaleza. Todo, hasta el más mínimo detalle está calculado, detalles como la capacidad de penetración en la tierra donde vayan a ir finalmente a depositarse, todo buscando el mejor porcentaje de germinación posible. 


Y aquí tenemos a nuestras típicas moras de zarza que vienen padeciendo un verano prácticamente seco y con altas temperaturas. Se encuentran pobres, deformes, deshidratadas. La misión de este fruto es hacerse atractivo, jugoso, hasta el punto de ser buscado y devorado por los pajarillos y pajarracos, los cuales, tras su digestión, ayudarán a su desparrame en un radio de cientos de metros e incluso kilómetros, según les dé y dónde les dé. Además, tampoco cuesta imaginar que por la dureza de la cubierta exterior de la semilla necesite, por ejemplo, de un buen lavado intestinal que la reblandezca y optimizar así su posterior germinación. Además, seguro que en el momento de la "expulsión" lleva adherida una buena cantidad de abono orgánico muy interesante para un brote más fuerte y rápido.



Estas semillas es probable que hayan quedado estériles, aunque yo de una zarza y su capacidad de multiplicación nunca me fiaría.


Y bueno, si os parece, vamos viendo otras maravillas pero ahora que cada cual use su imaginación. Maravillas, no sé si es exactamente esa la palabra.






Como en la mayoría de los casos desconozco qué especie es, pero por su belleza he querido dejar más imágenes.







Aquí abajo podemos ver un claro ejemplo del caso antes citado. Esta planta imita claramente una plaga de ratones salvajes peludos sobre la planta de modo que ahuyenta a los posibles devoradores que la ven como una amenaza o, quizá, si se ponen en plan filosófico piensen que es una planta invadida por unos seres que tras años de interminable camino, al fin, encontraron el final de este.




A veces, cuando camináis solos por el campo, ¿no os invade una extraña sensación como de estar siendo observados? 




A esta planta cuyo nombre también ignoro la he denominado:  "pequeña reunión de pollos sin pico comiendo juntos en una cueva maíz del huerto salvaje en posición invertida".



Al poco de llegar al mundo esta planta se enamoró del sol, Pasaron los días y cada vez más enamorada estaba. Miraba a su amado desde nada más amanecer hasta llegado el anochecer. Tanto lo amaba que un día quedó ciega de tanto mirarlo, más no la importó pues pensó: "¿No dicen que el amor es ciego? Además, si no puedo verlo, al menos, podré abrazarlo.". Y se propuso crecer y crecer hasta poder abrazar al sol.
 Completamente prisionera de su ardiente amor, creció y creció y creció y ...  
No. No llegó a abrazar al sol por mucho, pero amor ardiente, lo que se dice ardiente, casi, casi.





Aquí si buscamos encontraremos fantasmales calaveras.




Esta semilla en especial, es muy demandada por una especie de hormiga en concreto. En cuanto pueda lo muestro.




En boca cerrada..., ya se sabe.




Esta según el profesor Cínicox de la universidad de Sacanalgas pertenece al grupo de la cofradía del puño cerrado.




Otras caen vencidas, su tiempo ya acabó.




Las plantas, a veces, lo único que piden es un abrazo.




Aquí me temo que llegamos un poco tarde, las semillas ya se habían ido.



Para el año que viene espero poner nombre a todas estas plantas además de hacer un seguimiento desde los momentos en que empiecen a brotar.

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