Apenas nos miramos a los ojos, apenas nos hablamos, apenas hacemos nada por miedo a que algo pueda romper su momento o el mío.
Entonces arranca y sólo corre y galopa corre y galopa y yo, yo me olvido de todo aquello que está fuera porque ha dejado de existir.
Después, de regreso a casa, aquello por lo que temía, ya es irrompible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario