Yo, serrano madrileño y extremeño de adopción desde hace casi diez años, no puedo negar una cierta dosis de sana envidia y es que, si cualquier simple mortal queda rápidamente prendido de estas tierras, no me hace falta pensar demasiado para hacerme una idea de lo que sentirá la persona que aquí ha nacido, más, si cabe, si como tantas, vive lejos de ellas.
Enhorabuena extremeñas y extremeños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario