domingo, 23 de octubre de 2016

AUTODEFENSA SALVAJE



“AUTODEFENSA  SALVAJE”
Aquí tenemos, justo en la entrada de “La Finca Salvaje”, uno de nuestros infalibles sistemas de autodefensa.
Se trata ni más ni menos que del prototipo denominado  Apachito I y que además de llevar  incorporados todos los adelantos posibles de hoy en día, añade por primera vez en el mercado el inigualable “Detector de Amenazas”. Observen la foto, por favor:


Esto que ven sobre estas líneas sería nuestro Apachito I en modo reposo. Sin embargo, si detecta algo extraño, no habitual y dentro de los parámetros de su programa, entonces,  entra en funcionamiento el innovador  y ya nombrado “Detector de Amenazas” que siguiendo su protocolo de activación excita el circuito que lo lleva al modo alerta. Observen otra vez, por favor.



Como pueden apreciar claramente, gracias al revolucionario diseño de su sistema de cañones autoextensibles, aparecen ante nosotros sus dos potentes defensas antiaéreas, las cuales, sirviéndose de su capacidad de giro de 180º  “Sistem  Follow the Sun” ya están oteando las cercanías del horizonte para dirigir, en caso necesario, toda su potente energía hacia las horribles y peludas o no peludas hordas hostiles. Pero veámoslo más de cerca. 

No me digan que no impone, no me digan que no da miedo. Una imagen más que disuasoria, resultado de años de investigación en los laboratorios del instituto de imágenes disuasorias de Soria.
Y ahí está, pasando a defcon-2, alerta más negra que oscura, intervención casi inminente …
Según palabras de nuestro querido Profesor Cínicox  es a partir de este instante cuando cualquier intruso que se interne en la “Finca Salvaje” y se aproxime, provocará la activación definitiva del modo combate y tendrá que vérselas con Apachito I.
 Ahora, en exclusiva para ustedes y para que no pierdan detalle, presten atención  a lo que ocurre cuando, como ahora, sus sensibles sensores descubren a un intruso:


Como ven ya ha captado algo. A partir de ese momento, los enormes petalofocos se despliegan cual pantalla parabólica vecinal para extraer toda la luminosidad del sol y devolverla otra vez al espacio envuelta en un brillo, otra vez cual, cual neón de bar de copas de autovía; todo con el único fin de deslumbrar y atraer hacia sí a cualquier indeseable e invitarle a parar y… tomar algo.


Cabe señalar que a nuestra arma secreta no le gustan demasiado las visitas pues hemos advertido que más bien se le hinchan las pelotas.
Pero alejémonos unos metros y dejemos, como sólo los españoles sabemos, dejar trabajar a los que trabajan.


¡Ahí está!, ¿ven esa pequeña mancha oscura en la flor más lejana? Pues ya tiene en sus manos al primer ser que ha quedado prendado de la magia de la suave caricia de sus hechizantes petalofocos de sedoso tacto y aromas exóticos delicadamente perfumados con néctar de polen. Tan sólo se ha acercado un instante fascinado por la preciosa  y difuminada luz y ya ha quedado absolutamente prendado del hechizo que lo envuelve.  Su destino ya está escrito y si me creen, sigan, sigan leyendo.
Pero vamos, acerquémonos  un poco más.


 Ahí tienen al advenedizo, poniéndose tibio a licor de néctar a palo seco.
Según el Profesor Cínicux, este espécimen en cuestión es un “Mojcus pikahuekus” cuyo ataque al ser humano le puede producir serios problemas mentales de tipo finalmente psicoesquizoparanoico, no por el peligro de su picadura, si no por su febril e incesante manía de golpear  de manera obsesiva y prolongada los globos oculares humanos así como penetrar en sus cavidades auditivas, nasales o bucales. Pero continuemos con la siguiente imagen.


Aquí se puede comprobar cómo el intruso ya empieza a apoyar el hombro en la barra, está atardeciendo y acaba de pedirse otro cubata de néctar. señal inequívoca de que su voluntad empieza a flaquear.
Aún no lo sabe pero está perdido, sí, lo ignora pero se halla totalmente en manos de Apachito I.


Aquí, al borde de los pétalos, víctima ya de los vapores y efluvios que le rodean e invaden, podemos ver, pero no oir, al individuo haciendo un extraño ruido con el roce de sus alas y que sonaba algo así como:
“¡¡DE SAAANTUURCEEEEE AAA  BILBAOOOOOO…!!” lo cual es señal inequívoca de que no ya solamente su voluntad está anulada sino que su personalidad comienza a desdoblarse, acercándose más y más a su perdición.


Y así, sin compasión, sin ningún tipo de miramiento Apachito I verá como, poco a poco, licor de néctar a licor de néctar, el sol se irá poniendo y nuestro intruso, casi sin darse cuenta, caerá lentamente en una dulce y letal hipotermia hasta que mirando los frutos del espino albar  caiga al suelo, frío, inmóvil, muerto.
Y ya no volverá a volar junto a decenas de sus hermanas a treinta kilómetros por hora para finalmente chocar contra los ojos de los humanos, ya no volverá a introducirse en los pabellones auditivos y nasales de éstos para revolotear  frenéticamente jugando y fingiendo no encontrar la salida. No, ya no hará nada de eso.
En unas horas, aterida por el frío caerá al suelo donde morirá feliz y sonriendo hasta que al día siguiente pasen las hormigas por allí y decidan llevárselo para el menú de los largos días de invierno.
Y mientras tanto, sin pedir ni agua, ahí estará nuestro fiel y efectivo Apachito I, cuidando de nuestros ojos y nuestras orejas, bocas y narices.




No hay comentarios:

Publicar un comentario