Camino
de nuestra finca salvaje, me encuentro con los higos cosechados durante la
mañana por algún pasaroniego que los ha puesto a secar
en la nada despreciable sombra del
palacio de los Manrique de Lara, junto a la callada compañía de un Don Diego de
noche.
Este
simple par de detalles, de seguro, aportan un aroma, textura y sabor
inigualables a estos higos de Pasarón de la Vera.
Por
cierto, aquí tenemos los auténticos
higos de la finca salvaje, en este caso
se trata de la variedad cuello de dama.
Estas
apetitosas imágenes fueron tomadas a finales de agosto del 2016 verano seco y
muy, muy caluroso, además, decir también que este año las higueras sufrieron
una poda muy severa.
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