Me llamó la atención como se oía golpear la lluvia en el techo, cesaba y sin embargo parecía oírse sobre las hojas de los robles a pocos metros.
No he dormido mal del todo pero había mucha humedad.
Bien, llegó el agua a este humilde secarral, ahora veremos como va cambiando el paisaje gracias a ella y a Valmandesbro, el desbrozador que tengo para la finca puesto que yo, por supuesto, no me voy a manchar, faltaría más.

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