viernes, 30 de octubre de 2015

LA SERENIDAD DE LOS ÁRBOLES.

            EL ABRAZO DE LOS ÁRBOLES

- Dime mi reina ¿cómo es el amanecer que tenemos hoy?
-Mi rey, el sol lucha por despegarse de las peñas de la cumbre de nuestro cerro.
-¿Tiene pereza?
-Mucha, como todos los días, pero se agarra a las nubes que hay más arriba para ayudarse.
-Muy cuco él. Cuéntame ¿cómo es el aire que sopla del Este y que tus ramas no me dejan sentir?
-Fresquito. Se nota que estamos en invierno.
-Otro invierno a tu lado mi amor, ya serán más de cien.
-Algunos más si terminamos este.
-¿Si terminamos este has dicho?
-Eso mismo he dicho.
-¿Y por qué no habríamos de ver la primavera?
-Ayer no quise decírtelo, tú no pudiste verlos porque vinieron por aquí.
-¿Quién vino?
-Mi amor... lo siento.
-¿Quién vino?
-Los hombres.
-¡Los hombres! ¿Qué te hicieron?
-Vinieron y...
-Por favor mi reina ¿qué te han hecho?
-Llegaron, nos miraron a los dos y a mi... me marcaron. Mi amor, van a talarme.
-No puede ser ¿qué va  ser de mí?
-Mi rey podrás ver por ti mismo cada amanecer, sentir directamente la brisa del Este, descubrir  la luna y las estrellas que toda esta vida te he estado describiendo.
-Pero nunca me describiste la soledad.
-Lo sé.
-Tampoco tu ausencia.
-Tampoco.
-Jamás me describiste el dolor.
-Tú a mí tampoco.
-¿Dónde irás?
-Este invierno es muy frío y necesitan calor para sus hogares. Mira, ya vienen. Abrázame amor mío, que sean las caricias de tus ramas y hojas mis últimos recuerdos.
-Quizá pasen de largo.
-No mi rey, ven, abrázame.
                                      KIKE .


Inspirado en una pareja de Pinos solitarios en medio de un cerro de Cañamero en Las Villuercas (Cáceres) durante un encuentro de fin de semana con la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono,  A.R.B.A. 2013


                                       

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