Este emocionado mensaje de la señora Carmen (mi madre) no he podido evitar publicarlo. Ella, como tantos mayores tiene problemas auditivos y nos cuesta, debido a la distancia, un mundo comunicarnos. Bueno, nos costaba.
Un abrazo al mund0 y otro del mundo para ella.
¡Hola, hijo! No sé cómo, pero he llegado aquí. ¡Qué alegría siento! Si no me aclaro por teléfono, a lo mejor, podría comunicarme contigo. Tengo muchas ganas de verte. Podremos intentar al menos enviarnos un abrazo por correo, en otros tiempos se escribían cartas y nunca se perdía el contacto. Lo voy a intentar. Lo malo es que no sé cómo he llegado hasta aquí. Soy una calamidad, pero insistiré.
Un abrazo y mucho, mucho cariño, hijo...
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