Existen seres en el bosque que no vemos, pero están
ahí. Algunas veces, dejan alguna huella
de su paso como podemos comprobar aquí. Observad los cortes realizados para su transporte,
realizados con cierta meticulosidad.
Son como pequeñas porciones que se hubieran escogido destino de algún
paladar secreto y selecto o, quizá, para algún hechizo oculto tras las sombras
de los árboles, bajo el vuelo de las grullas y la gracia del petirrojo.
Mediados de octubre 2015, alrededores de la Finca
Salvaje.
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