sábado, 10 de octubre de 2015

Un viejo texto que tenía por ahí para pasar un ratito en estas tardes de lluvia.

JUAN, EL OTRO JUAN Y MÁS JUAN.

21.48 minutos. Cada día llegas más tarde, Juan.  Coches, no hay más que coches, así no hay manera de avanzar. Cuidado con el escalón del autobús al bajar, cuidado. La calle repleta de gente.  Empieza el eslalon.  A ver ese niño, a un lado.  A ver los abuelos, a un lado. Mira,  la televisión en tres dimensiones, Juan. El día menos pensado entro por una. Dinero, financiación. Espera a que bajen de precio. Cuidado con la pareja, cuidado, cuidado, cui…a un lado. Ya estoy harto siempre tengo que apartarme yo. Pues no lo hagas, Juan. Gente, no hay más que gente.
 Bueno, ya estamos llegando. ¿ Ascensor o escaleras? Coge el  Ascensor, Juan. ¿Y la barriga? Voy por las Escaleras. Venga, total es viernes, te mereces el ascensor. ¿Y la promesa de hacer ejercicio? Escaleras. Total son cuatro pisos. Ya, pero son 55 castañas. Razón de  más para hacer ejercicio. Escaleras.
 Ánimo unos cuantos escalones y ya estás en casa, Juan. Una buena y refrescante ducha y todo el fin de semana por delante. Hambre. Me voy a preparar un par de filetes. Que hambre tienes, Juan.
 Primera planta. Una de cuatro, ya queda menos. No sé si ir al peluquero a que me retoque la coleta. El lunes tienes la presentación de los diseños en el estudio. Decidido, mañana pido cita para ir por la tarde. Repasa, tienes que repasar, Juan. Sí, tengo que echarle un vistazo a todo el dossier. Como me canso con las escaleras. No sé para qué dejaste de fumar, bueno sí, se lo  prometiste a tu madre.
 Segunda planta. Dos de cuatro. Animo Juan, la mitad del trabajo está hecho. Butaca, televisión. Una buena película. Una cerveza. Sed, tienes sed, Juan. Y calor. Estás sudando. Como pesa el maletín. Y cuando subía los peldaños de dos en dos. Recuerda las palabras del Psicólogo: No debes recrearte en el pasado, Juan. Aire, me falta el aire.
 Tercera planta. Sólo queda una. Descanso. Aire, me falta aire. Vamos, inspira fuerte, otra vez, otra. Calor. Un esfuerzo más y estaré en mi querido hogar a salvo del mundo. A solas conmigo. Eso es, vamos, unos peldaños más. Sudor, calor. Se mojan mis gafas con mi propio sudor. No ves bien, Juan. No pasa nada, ya estoy llegando. Las llaves las tienes en el bolsillo derecho del pantalón. Ya estoy arriba. Se acabó el subir escaleras. Juan, abrir la  puerta de tu … de tu… tu…¡Un momento!
Juan, la puerta está abierta.
¿Cómo?
 No puede ser, no puede ser.
¿Cómo?
Juan, tus ojos se velan.
Juan, la puerta está abierta, frío, sudor, se ha caído al suelo tu maletín. Juan ¿no puedes moverte? Pánico. No puede ser, no puede ser. Juan, hay alguien en tu casa. Ladrones. Quizá sea madre que ha venido. Quizá sea madre. Vamos, acércate y llámala. ¡Madre! ¡Madre!.  Juan que no contesta nadie. ¡Madre!.
 Acercarte, tienes que acercarte. Inspeccionar.  No puedo. Llamar a la policía. Qué estupidez. Respirar. Tengo que respirar. Asómate. Mareo. Noto como me tiemblan las rodillas. Y los dientes, Juan, te castañetean. Nervios. No puede ser, no puede ser. Juan, limpia tus gafas. Me tiemblan las manos, voy a asomarme.
 Ladrones, puede que estén dentro. Cuidado, Juan, cuidado. Me acerco, no se ve a nadie en el salón. ¿Todo está en su sitio? El LCD, el DVD, el HI-FI, el PC. No se ve nada revuelto. Juan, los ladrones pueden estar en la cocina o en la habitación. Miedo. Tienes que entrar. Arma, necesito un arma. Cocina, cuchillo, Sudor, calor, asfixia, taquicardia, temblor, miedo. Entra Juan, es tu casa. Tengo que defender mi casa.
No se cómo estoy en el salón. Vértigo. Avanzo hacia la cocina su puerta está abierta, no se ve a nadie. La puerta del dormitorio está cerrada. Despacio, poco a poco. Nadie en la cocina. Arma necesito un arma. Cuchillo Juan, cógelo. Habitación, tengo que mirar en la habitación,  solo pueden estar ahí. Ahogo, vértigo, avanzar, superar el miedo, defender mi casa. Juan, la puerta está cerrada, abre.
 Abro despacio, empujo. Un poco, un poco más. Nadie, otra vez nada. Cuchillo. Juan, el armario, puede estar escondido dentro. Abrir. Sudor, temblor, angustia, falta el aire. Nada. Trajes perfectamente colocados los pantalones, camisas y camisetas, corbatas. Todo está en su sitio. En la ducha Juan, está en la ducha. Pánico, sólo puede estar ahí.
   Vamos, solo queda un lugar donde mirar. Vamos Juan, decisión, arrojo. Puerta cerrada. Abrir. Más miedo, más angustia, más vértigo, asfixia, calor, sudor. Juan si hay alguien solo puede estar ahí. Despacio, puerta abierta, nadie.  Despacio, las cortinas de la ducha. Si hay alguien solo puede estar ahí, agazapado como un cobarde. Matar.
¡¡¡¡¡¡RINNNNNNGGGGGGGGG!!!!!!!!!
Sobresalto. Amago cardiaco. No puedo respirar. Cuchillo cae. Pie izquierdo herido. Me caigo, me caigo, me caigo sobre las cortinas. Juan, Juan ten cuidado, cuidado, cui… Cortinas arrancadas, detrás, nadie, absolutamente nadie. Champú, gel, jabón. Cansancio, dolor, oscuro.
Dolor, dolor. Me duele. ¿Dónde estoy? Mi pie. Dolor. Cuchillo. Herida. Memoria. Puerta abierta, nadie en casa, llamada al teléfono móvil, cuarto baño. Frío. Suelo. Arriba, Juan, estás tirado en el suelo. Juan, arriba, puerta abierta. Herida. Tengo que curarme la herida. Juan, tranquilo. En pie. Cojera. Tengo que avanzar. Salir. Salir de habitación. Salón. Puerta abierta, Juan, cierra la puerta. Puerta cerrada. Dolor. Tengo que curar ésta herida, no es mucho.

Cinco o seis vueltas de venda son suficientes. Teléfono móvil. Tengo que ir por él. ¿Qué dice?  Llamada perdida .  Juan, es tu madre, ha llamado. Llamada de mi madre. ¿Y No será que ha venido y…? La madre que te parió Juan. La madre que me parió. Números, dedos, sonidos. Indignación, llamada, cojera, teléfono, señal, señal, señal, señal, señal.
-¿sí?
-¿Madre, me oye? ¿Ha estado hoy en mi casa?
-¿Sí? ¿Quién es?
-Soy Juan, decía que…
-¿Juan? ¿Qué Juan?
-¡JUAN, MADRE! ¡SOY JUAN! ¡TU HIJO!
-¡Huy, perdona hijo! ¿Cómo estás?
-Bien, madre, bien. ¿Ha estado hoy por aquí?
-Yo también estoy bien.- Juan, tu madre está ofendida
-Perdón madre. ¿Cómo estás?.
- Bien gracias, ¿y tú?
- Bien, te he dicho que bien.
-¿Comes bien?
-Sí.
-¿Duermes bien?
- Si madre, perfectamente.
- ¿Haces tus ejercicios?
- Sí madre, sí. Por favor respóndeme. ¿Has pasado hoy por mi casa?
- ¿Hoy?
- Sí.
-¿Por tu casa?
- Por mi casa.
- ¿Para qué?
- Para lo que sea, ¿has estado o no?
- A ver que recuerde…
     Juan, tu madre está recordando. Silencio. Juan que no dice nada.
-¿Madre?
- ¿sí? Dime hijo, qué querías.- Juan, déjalo
- Nada madre, sólo quería hablar contigo, saber cómo estás.
- ¿Cuidas tu salud?
- Sí
- ¿No habrás vuelto a fumar?
- No, madre. Bueno, que tengo que dejarte.
-Adiós hijo
- Adiós madre, adiós.
- ¡Ah! ¡Juan!
-Dime, dime.
- Hace más de quince días que no paso por tu casa, adiós hijo.- Señal, señal, señal. Juan tu madre no ha estado aquí, no ha sido ella la que se ha dejado la puerta abierta, has sido tú. Ha tenido que ser un descuido. Juan, tú nunca tienes descuidos y menos uno así, eso no le pasa a nadie. Es increíble pero es así, la puerta no está forzada, solo hay una copia y madre dice que no ha venido. Juan que te la has dejado tú así, que ya vas teniendo una edad y el cerebro ya no responde igual. Viejo, me estoy haciendo viejo. Desánimo, cansancio, dormir, dolor en el pie, incomprensión de los hechos, preguntas sin respuesta.
 Vamos Juan, tienes que descansar, no ha pasado nada y ya pasó todo. Puerta cerrada, cerrojos echados. Sueño, tranquilidad, dormir, agua y pastilla. Dormir. Mañana es sábado y no tengo que madrugar. Habitación, ropa perfectamente doblada y colocada, todo en orden. Pijama. Silencio. Juan, duerme tranquilo, ya está todo controlado.
Diez, once, doce de la noche. Ronquidos. Una, dos, tres de la madrugada. Ronquidos. Cuatro de la mañana:
-¡ñiiiiiiiiieeeeeeec!.-  Ronquidos.
Cinco, seis, siete, ocho de la mañana. Ronquidos. Nueve de la mañana:
-¡RANG! ¡RANG! ¡RANG! ¡RANG!.
 Juan, despierta. Apagar despertador.
- ¡RA…!
 Apagado, levantarse, hambre. Juan, la bata. Sueño. No he dormido bien. Juan, bosteza.
-Haaaaaaaauuuuuuu.- Café. Hambre. Pan con mantequilla. Salir de la habitación. Cocina. Fuego. Juan, más cargado. Más café.  Pan con mantequilla, untar. Juan, con dos es suficiente. Sueño. Juan, me cuesta pensar. Tiempo, hace buen día. Un sábado perfecto. Juan, tienes que llamar al peluquero. Tengo que pedir cita. Juan, tienes que trabajar. Desayuno y me pongo con el ordenador. Pie, dolor. A ver cómo está  la herida. Fuera venda. Juan, tienes el pie horrible, hinchado. ¿Me abre cortado un tendón? Los dedos se mueven y el dolor no es tanto pero lo tengo hinchado como una bota. Juan, los antiinflamatorios en el armarito del servicio. Leche, calentar hasta que hierva. Juan ¿cómo pudo ocurrir lo de ayer? Lo de ayer fue un descuido, afortunadamente no ha pasado nada. Suerte, mucha suerte. Eso es, la verdad es que soy un tío con suerte si lo miro de ese modo. Optimismo, vea la vida con optimismo, te decía el psicoanalista. Y es justo lo que estoy haciendo. Juan, muy bien. Gracias. Hervor, ruido, cafetera, taza, bandeja, azúcar, cucharilla. Hambre. Juan para qué esperar, ve comiendo un trozo de pan. Duro. El pan está seco. Salón, mesa, corriente de aire. ¿Corriente de aire? Mirar puerta. ¡PUERTA PRINCIPAL ABIERTA! ¡Pánico! Café hirviendo cae sobre pie derecho. Dolor. Coger aire para gritar. Trozo de pan en garganta. Asfixia.
Respirar, respirar. Ahogo. Expulsar urgentemente pan. Golpes en esternón. Golpes más fuertes, Juan. Golpe definitivo con las dos manos. Trozo de pan volando. Respirar, respirar, despacio, dolor. Te has fastidiado una costilla, Juan. Dolor en el pecho, dolor en el pie izquierdo, dolor en el pie derecho. La puerta, la puerta principal está abierta. Alguien la ha abierto esta noche, no puede ser, no puede ser. Inspeccionar. Puerta normal. No está forzada. Está muy claro alguien tiene otro juego de llaves, Juan. ¿Qué pueden buscar aquí?. El dossier, buscan el dossier de la presentación del lunes. Han entrado para robarme el trabajo de estos dos últimos años. Alguien tiene copia de las llaves. Vulnerable, inseguro, miedo, pulsaciones, tensión, te está subiendo, Juan. Pastilla. Habitación. Cerrar puerta. Puerta cerrada. Cerrojos. Cocina, agua, pastilla. Respirar, respirar. Más tranquilo, ya estás mejor, Juan. Cambiar cerraduras urgentemente y todo solucionado. Ordenador. Internet, buscador, navegar, teléfono. Señal, señal, señal, señal.
-Cerrajería urgente Nicolás, dígame.
- buenos días. Por favor, deseo cambiar las cerraduras de la puerta principal de mi casa.
- ¿Me da su dirección y referencia de la puerta, por favor?
- Pues el caso es que me la instalaron ustedes el año pasado.
- Ajá. ¿Me da su nombre, por favor?
- Juan Escribano del Campo.
- Un momento, por favor.
- Muy bien.
  Dolor. Tu pie derecho está abrasado, Juan. Esperar. Silencio.
-Juan Escribano del campo. Calle rio sella Numero 24, cuarta planta, puerta A.
- Correcto.
- Teléfono 91 922 80 37
- Correcto.
- Muy bien, si es tan amable de esperar en esta dirección estaremos ahí en unos veinte minutos.
-  De acuerdo, gracias y hasta ahora.
- No hay de qué, adiós.

-Muy  bien, aquí tiene, dos juegos de llaves.
-¿Está usted seguro de que no existe otra copia?
-Perfectamente, caballero. Por favor, firme aquí. Gracias. Que tenga un buen día.
-Adiós y gracias.
Puerta cerrada. Cerrojos. Sensación de victoria. Seguridad. Tranquilidad. Dolor. Ducha. Cura. Pie herido, pie quemado, costilla dolorida. Medicinas, vendas. Hambre. Todavía no has desayunado. ¿Por qué no vas al bar y después a la peluquería? Hora. Reloj. 10,45: perfecto, vístete, Juan. Habitación, armario, chándal, zapatillas, riñonera, cartera, llaves. Tienes que hacerte la cama antes de irte, juan. Hecha. Vámonos. Cerrar puerta, cerrojos. Tendrás que pensar quién ha podido hacerse con una copia de las llaves, en la casa no falta nada y todo está en orden. El trabajo está protegido en el ordenador y tampoco parece que lo haya tocado nadie. Todo es muy extraño, Juan. Último vistazo. Media vuelta. Por supuesto ascensor, Juan. 11,15: Montado de lomo y zumo de melocotón. 11,30: taxi, 11,45: entrar peluquería, 12,15: salir peluquería, 12,30 regreso, taxi. Pies doloridos, cansancio, por supuesto ascensor. Ansiedad de Hogar. Seguridad. Llaves en el bolsillo izquierdo. Cuarto piso, ascensor se abre. Unos pasos y... Está abierta, Juan. ¡Puerta abierta! ¡Puerta abierta! No puede ser, no puede ser. Han vuelto a entrar, Juan. Sofoco, temblor, puerta abierta,  confusión, vértigo, miedo. Superar miedo. Entrar. Tienes que entrar, Juan. Terror. Salón, todo normal. Cocina, cuchillo. Coge el cuchillo, Juan. No puede ser, ¿y si ahora me encontrara con ellos? Puerta habitación. Abrir. Abierta. Dolor en las costillas, respiración ahogada. Nadie en la habitación. Todo en orden. Armario. Todo en orden. En el baño, Juan, solo pueden estar ahí. Abrir puerta. Nada. Nadie. Regreso habitación. Ventana. Abrir ventana. No se ve nada tampoco. ¿y si estaba cerrada por dentro… Salón. Entrada, Puerta abierta. Tienes que descargar tus emociones, Juan, acuérdate de las palabras de tu psicoanalista. No sé si acuchillarla. La puerta vale un dineral. No lo hagas, bastará con que la insultes.
-¡Hija de puta!- Repentina corriente de aire. Puerta que se cierra. Golpe fuerte en mejilla izquierda. Caída de cuchillo sobre herida pie izquierdo. Mareo, vértigo, visión nublada. Rodilla en el suelo, mano en el suelo. Corriente de aire. Golpe tremendo en mejilla derecha. Caída definitiva. Desmayo. Suelo. Coleta entre marco y puerta. Corriente de aire. Portazo. Juan dentro de casa. Coleta atrapada fuera. Silencio.

Despertar, dolor. Dolor intenso en pie izquierdo, dolor agudo en pie derecho, fuertes molestias en costillas flotantes, herida sangrante en mejilla izquierda, más sangrante aun en mejilla derecha. Frío, suelo. Humedad, charco viscoso. Desubicación. Amnesia. Recuperación. Vamos, ¿qué haces aquí tirado? Puerta gigante vista desde el suelo ¡Arriba, Juan! Intento moverme. Dolor en cuero cabelludo. Atrapado, tienes el pelo atrapado, Juan. No puedo moverme. Dolor más intenso. Angustia. Puerta gigante desde el suelo. Incomprensión. Angustia. Humillación, impotencia, dolor. Intenta moverte, Juan. No puedo moverme, no puedo. ¿Y si salieran ahora los vecinos, Juan? ¿Y si vieran el resto de tu cabellera ahí, tirada en el pasillo, Juan? Dios mío y si ahora sale ese niño y se lía a tirones con mi preciosa coleta. No pienses mal, recuerda lo que decía el psicoanalista, Juan: las situaciones de estrés cuando lleguen. Pensar, tengo que pensar. Dolor en pie izquierdo. Cuchillo, Juan. Eso es, ¿dónde está? Aquí, está aquí. Dios mío, qué suerte tengo. Cortar coleta, Juan, libérate.
Portazo exterior. Griterío de niños. Me parece, me temo, que son los vecinos, Juan. ¡No puede ser, no puede ser! Pánico, terror, estrés. Cuchillo, cortar, Juan, rápido. Cabello demasiado justo, no hay holgura. No puedo, no puedo respirar. Mala postura, Juan, libérate. Pánico, estrés. Cuchillo, cortar, dolor, humedad, sangre. Coleta cortada con parte de su enraizamiento.
 Dolor, liberación, placer, cuchillo, odio, odio desmedido, odio descontrolado. Matar. Juan, levántate y mata a esa puerta. Destroza, aniquila. ¡Te mato! ¡Te mato! Arremetida bestial ¡Te mato! Puerta cerrada.  Feroz intento de apuñalamiento acompañado de ataque bárbaro. Movimiento de puerta. Puerta entreabierta. Impresionante impacto en tabique nasal. Hemorragia nasal, desvanecimiento. ¿Estás ahí, Juan? O estás allí. ¿Dónde estoy? Vértigo. Puerta abierta. Desmayo. Caída libre y golpe frontal sobre esquina de mesilla recibidor. Golpe definitivo. Golpe fatal.

Juan, abismo, abismo abierto en la nada de la nada. ¿Juan, dónde estás? Mira, ven, sígueme, vamos, ya sobran tus miedos, déjalos y ven conmigo.
Trae solo tu espíritu, nos vamos al cielo, por fin paz, descanso, seguridad.
¿Lo ves? No puede haber nada tan hermoso ni tan bonito
¡Mira juan, las puertas del cielo!
¡Dios mío, no puede ser, no puede ser!
Puerta abierta, Puerta abierta, puerta abierta.

Si mi querido juan, las puertas del cielo siempre están abiertas.

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